Puntos de Vista
Como el cirineo del evangelio, el Teléfono de la Vida
Por: Gladys Noemí Tolosa
En el Evangelio encontramos reiteradas invitaciones a la escucha, una actitud que Jesús coloca en el centro de la vida cristiana. “Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”, leemos, por ejemplo, en Lucas 11, 27-28.
Pero conviene aclarar que existe una diferencia profunda entre oír y escuchar. Oír es percibir sonidos; escuchar, en cambio, es un acto consciente y voluntario que implica apertura, interés y empatía, “quiero escucharte, quiero comprenderte”. Escuchar a Dios nos conduce también a escuchar al hermano, especialmente a aquellos que padecen dolores del cuerpo y del alma y muchas veces no encuentran quién los atienda con verdadera cercanía.
Esta dimensión evangélica fue comprendida y asumida por el presbítero Jorge Beigdeber, sacerdote de la diócesis de Lomas de Zamora y misionero en África durante muchos años, donde experimentó de cerca el sufrimiento de los más vulnerables. Así, movido por esa vivencia y por su espíritu de entrega, en 2011 fundó en nuestra Iglesia diocesana el voluntariado del servicio Teléfono de la Vida, junto a quince voluntarios.
El servicio lleva como lema: “Un oído atento y un corazón abierto al hermano que sufre”. Desde sus inicios, los voluntarios reciben una formación sostenida, acompañados por profesionales de la salud mental, que se actualiza permanentemente en distintas temáticas vinculadas a la escucha, el acompañamiento y la contención.
En una sociedad donde muchas veces falta tiempo y disposición para escuchar con generosidad, este grupo de voluntarios ofrece diariamente su tiempo y su presencia a través de la línea telefónica. La atención se brinda de 22:00 a 06:00 h. al (011) 4245-3333 y a través del teléfono móvil 1134615921 durante las 24 horas.
El servicio no es exclusivamente para personas creyentes ni está destinado únicamente a miembros del clero; está abierto a todo hermano o hermana que se sienta cargado de soledad, angustia o dolor. El Teléfono de la Vida quiere ser ese cirineo del evangelio, que ayuda a cargar la cruz mediante la escucha atenta, respetuosa y fraterna.

Testimonios de casos atendidos
A lo largo de los años, el servicio Teléfono de la Vida de la diócesis ha acompañado innumerables situaciones de dolor, angustia y soledad. Compartimos algunos testimonios que reflejan la importancia de una escucha atenta y oportuna.
En una ocasión, mientras el padre Beigdeber se encontraba de guardia, recibió el llamado de una mujer que manifestaba su intención de quitarse la vida. Durante la conversación, ella pidió hablar con un sacerdote. El padre Jorge le solicitó su dirección -la mujer indicó que dejaría la puerta abierta- y, siguiendo el protocolo del servicio, se dio aviso inmediato a la Policía y a emergencias médicas. Al llegar al domicilio, constataron que la persona se había autolesionado con un arma blanca. Aún consciente, pudo dialogar y recibir asistencia espiritual. Luego fue trasladada en ambulancia para su atención médica. La intervención articulada y la rápida respuesta fueron decisivas en ese momento crítico.
En otra oportunidad, a través de un programa de radio difundido por Internet donde se compartía el número del servicio, se recibió un llamado desde Australia. Se trataba de una persona que atravesaba una enfermedad y una profunda situación de soledad, y que buscaba simplemente contención y alguien que la escuchara. La distancia geográfica no fue un obstáculo: la cercanía se hizo presente a través de la palabra y la empatía.
También hubo durante un tiempo dos hermanas mayores que vivían solas y llamaban con frecuencia por las noches. Su pedido era sencillo y profundo: rezar junto al voluntario antes de dormir. En la oración compartida encontraban paz, compañía y consuelo.
Estos testimonios, en resumen, muestran que, muchas veces, un oído atento y un corazón disponible pueden marcar una diferencia significativa en la vida de quien sufre. Por esto, el servicio continúa ofreciendo escucha, acompañamiento y esperanza a quienes más lo necesitan.
Gladys Noemí Tolosa
Conducción del Teléfono de la Vida
Voluntaria del equipo fundador